Desarticularon 28 fiestas clandestinas con más de novecientos irresponsables

Desarticularon 28 fiestas clandestinas con más de novecientos irresponsables

 

El mortal virus del Covid-19 avanza, merced a la irresponsabilidad de algunos santiagueños. Los contagios se multiplican y lamentablemente también los enfermos y los decesos. Las autoridades sanitarias hablan una y otra vez de una “segunda ola” de propagación del coronavirus, pero pareciera que no entienden la seriedad de la pandemia que nos afecta hace más de un año. Uno de los ejemplos palpables es el trabajo sin descanso de la Policía de la Provincia por fiestas clandestinas que se concretaron desde la noche del viernes hasta ayer a la tarde. Solo en ese período, personal de las comisarías y de la División Prevención y Protección contra el Alcoholismo tuvieron que desarticular 28 fiestas clandestinas con la participación de numerosos infractores al artículo 205 del Código Penal por poner en riesgo la salud pública.

Durante los procedimientos, los policías imputaron a 113 personas y fueron demoradas en las dependencias policiales, algunas de las cuales terminaron tras las rejas, mientras que otras 114 fueron identificadas y fueron desalojadas de las reuniones ilegales.
Pero no son las únicas. Otros 675 infractores se dieron a la fuga por zonas montuosas, saltando paredes y hasta ascendiendo a techos de casas vecinas.
Una de ellas sucedió en la sede de la Fundación Margarita Barrientos, del barrio Manzione de la ciudad de Añatuya. Tras varios llamados de vecinos, ayer a la hora 0.30 se descubrió que en uno de los salones se estaba desarrollando una fiesta con 23 asistentes, equipos de música, luces y bebidas alcohólicas. Se secuestraron nueve motocicletas y se aprehendió por orden judicial a Emanuel Álvarez (34 años), quien sería yerno de la fundadora de la organización caritativa y encargado del comedor.
En el barrio San Cayetano de Monte Quemado, departamento Copo, alrededor de 60 infractores que participaban de una fiesta ilegal se dieron a la fuga al advertir la llegada de la fuerza de seguridad. En medio de la batahola, uno de ellos fue aprehendido por haber golpeado a uno de los uniformados. El dueño de la propiedad también huyó, pero está identificado y es buscado por la Policía. En el lugar se secuestraron vehículos.
Otro desbande se produjo en una casa de familia de Los Juríes (General Taboada) al llegar los uniformados, aunque algunos jóvenes se quedaron para arrojar piedras contra el patrullero. Finalmente, el dueño de casa fue aprehendido.
La irresponsabilidad también estuvo presente en el barrio Calasanz de la ciudad de Quimilí (Mariano Moreno), donde la presencia policial provocó la huida de la mayoría de los asistentes de una fiesta ilegal, abandonando bebidas y hasta vehículos. Cinco invitados y la dueña de casa fueron trasladados a la comisaría.
Carrera cuadrera
No solo se descubrieron fiestas clandestinas, sino también masivas reuniones ilegales de juegos de azar. Un camino vecinal de la localidad de Guañagasta (Avellaneda) se improvisó como una pista de carrera cuadrera. Como en el resto de los casos, la llegada de los policías provocó la huida hacia el monte de los irresponsables. En la fuga abandonaron cuerdas, cartucheras, un cinchón, herramientas, una mochila y hasta un revólver con cinco balas, calibre 38.
Anoche, la Policía trabajaba sin descanso por las denuncias de los vecinos sobre reuniones con varias personas, música y consumo de bebidas alcohólicas. Algunos siguen sin entender que estamos ante una pandemia de un virus mortal. Casi un centenar de vehículos fueron retenidos

Todos saben y son conscientes de que están en infracción, que están poniendo en peligro sus vidas y la de terceros (léase familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc.). Por eso, apenas ven los patrulleros y alguien grita “llegó la Policía”, se produce el desbande. Todos buscan huir del lugar. Corren hacia el monte o saltan tapias, dejando sus pertenencias en el lugar. Muchos hasta abandonan los vehículos en los que llegaron a las fiestas clandestinas porque no quieren terminar imputados ante la Justicia y presos.
En este sentido, en las reuniones sociales ilegales que se detectaron desde el viernes a la noche hasta las seis de la tarde de ayer, los uniformados secuestraron preventivamente 62 motocicletas de distinta cilindrada, 27 automóviles de varias marcas y 2 camionetas.
Todos los vehículos fueron trasladados a las dependencias policiales que realizaron los procedimientos, donde se labran las infracciones correspondientes. Ahora, los propietarios deberán esperar para retirarlos, de acuerdo con las fechas de los operativos que son difundidos masivamente.